/  Mensajes  /  MENSAJE DEL PRESIDENTE
Mensajes

MENSAJE DEL PRESIDENTE

MENSAJE DEL PRESIDENTE

MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA OMAEC, ALFONSO GIRALDO SAAVEDRA

Mi primer mensaje de reconocimiento y gratitud como nuevo presidente de la OMAEC va dirigido a todos y cada uno de ustedes y a las diferentes organizaciones que representan, su participación y entrega en esta Asamblea, fue esencial para el buen éxito de la misma.cuadrado IMG_7929

Igualmente, a José Antonio Cecilia y a José Ramón Batiste mi saludo y gratitud, ciertamente su entrega y dedicación generosa dieron como resultado una Asamblea, ejemplo de organización y efectividad, asó como para Angel Gudiña que realizó una excelente labor de moderación y traducción.

A Monseñor Luis Arguello, asistente eclesiástico, toda mi consideración por su guía espiritual y transparencia en el escrutinio de la votación.

Agradecimiento profundo por ese inmerecido voto de confianza que me han deparado para liderar por los próximos tres años, esta institución tan importante para la humanidad, le pido al Señor que, con sus luces, el amor de María Auxiliadora y la unidad de todos, llevemos a buen puerto la OMAEC.

Me dispongo a preparar un equipo de colaboradores eficaces y capaces de impulsar los retos que hemos planteado (potenciar la participación de los jóvenes, animar la creación de nuevas confederaciones nacionales, hacer uso de los medios virtuales para interrelacionarnos, entre ello conocer los diferentes valores y principios religiosos que profesamos, etc), vamos a continuar y fortalecer lo que viene marchando y a rectificar lo que nos pueda detener.

¡Esta pandemia no nos ha detenido y no lo podrá hacer! la gran lección que nos deja, es la necesidad que tenemos los unos de los otros! y como exalumnos de la educación católica tenemos un imperativo; dar testimonio de la fe que profesamos a través de una caridad viva y operante en la entrega generosa hacía los más necesitados, no solamente de recursos económicos sino de afecto y comprensión, así podremos ir logrando un mundo más fraterno. 

Me pongo a su servicio y les deseo que en este tiempo de espera del que todo lo puede, se llene de bondad y generosidad nuestro corazón hacía el Cristo migrante y sufriente que vemos deambular por las calles de nuestras ciudades.

Con todo afecto