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MENSAJE DE ADVIENTO- OMAEC

MENSAJE DE ADVIENTO- OMAEC

MENSAJE DE MONSEÑOR HECTOR LOPEZ, Asistente Eclesiastico de la OMAEC, con motivo del ADVIENTO.

Estimados Estimados Exalumnos de la Educación Católica:

Comienza la Iglesia un nuevo año litúrgico. Éste nunca coincide con el civil. Comienza con el domingo más cercano al 30 de noviembre. Son cuatro semanas que se llaman de adviento, palabra proveniente de la lengua latina, que significa “algo que se espera, que está a las puertas”. Y la Iglesia quiere en este tiempo prepararnos a la venida de Jesucristo a nuestro mundo. Pero no se trata año por año de lo mismo, no es que Jesús vuelva otra vez, y así cada año. ¡No! El ya vino y se presentó como uno más entre nosotros, vivió en Judea, cumplió la misión que el Padre le encomendó de rescatarnos del pecado y de la muerte y volvió al Padre.

En verdad, volverá una vez más y vendrá a concluir el último ciclo de este mundo, para establecer definitivamente el Reino de Dios. De modo que los que seguimos a Jesús, creemos que estamos realizando nuestra vida entre dos grandes venidas de Jesús a nuestro tiempo y espacio: la primera que ya aconteció, como dijimos arriba, y la segunda que acontecerá cuando venga “a juzgar a vivos y a muertos”. Esto no quiere decir que Dios vaya a destruir su obra creadora, sino que todo, absolutamente todo participará de la resurrección de Jesucristo y, entonces, habrá cielos nuevos y tierra nueva. Será la vida nueva, vida para siempre, vida sin fin.

De modo que el adviento es el tiempo en el que la Iglesia quiere que aprendamos a esperar lo que Dios nos ha prometido. Esperar con firmeza, con certeza, precisamente porque a eso nos envió a su Hijo, Él nos trazó el camino, más aún, Él es el Camino y lo que nos aguarda al final es inimaginable.

Preguntémonos, queridos amigos, ¿qué tendrá que ver esto tan trascendental con la navidad del comercio, del consumo manipulador, con la navidad que acaba de comenzar en noviembre entre luces deslumbrantes, ruidos frenéticos, propagandas alienantes. Eso es una navidad sin Niño-Hijo-de-Dios-y-de-María, sin Dios hecho hombre, sin nada qué celebrar, qué esperar.

¡No! Para eso Dios Padre no nos habría enviado a su Hijo. Celebremos ADVIENTO, aprendamos a esperar, a desear a Dios que nos visita para quedarse con nosotros, mientras nosotros podemos quedar con Él en su Casa.

Entonces sí tendrá sentido decir ¡FELIZ NAVIDAD!

ADVIENTO